La princesa que no quería ser rescatada

...y el dragón fue testigo de cómo escalabró al príncipe.

20 diciembre 2006

La mujer con las manos más calientes del mundo

Llevo unos días que pa qué. Que si mando documentación para un curso y se extravía. Reclamo a correos. Que la entregaron. La nueva documentación ya estaba mandada. Mierda. Más encargos por parte de mi madre y yo, allá que me voy con la que está cayendo y con el frescurri que hace. Dicen que ha nevado por aquí, pero no me he fijado, que bastante llevo yo encima. En hora y pico me voy a trabajar, y menos mal que esta mañana he hecho lentejas (siiiiii!!! me he atrevido!!!!). Espero que nadie se muera (un poco duras, pero saben bien).

Premio cobrado y guardado en buen recaudo para que no me lo gaste. Bueno, hoy me he comprado algo para fiestas. Lo demás, a la hucha. Me voy a hacer algo más antes de que me acuerde de algo que necesite salir de casa. Voy acelerá, vuelvo a tener taquicardias, pero esta vez los factores externos no tienen nada que ver con los sentimientos (bueno, si: el de la psicopatía social, ya que no entiendo cómo por una compra de 4 euros alguien ha estado en la tienda formando cola durante media hora para comprar una mierda de calcetines)

Y a pesar de la bajada generalizada de temperaturas, mi aceleración causa una generación de calor en mis manos. No entiendo a qué se debe a que esté cagaíta de frío y tenga las manos ardiendo. Pero es que llueve también. Por lo menos, no me hacen falta los guantes.

Sigo en busca del trabajo deseado. Los de RRHH se han ido ya de navidades, fijo. Y por aquí hay trabajo de sobra. Lo único que me consuela es que tendré tres días libres. Creo. O espero. Eso dicen. A saber.

Iba a comprar pasteles para celebrar mi fortuna en el azar para invitar a las del trabajo, pero ya no me da tiempo. Mañana. Si no se me va a olvidar, porque me lo van a recordar je je je je.

Bueno, el tiempo es oro y se me echa encima. Abrigáos, por dios. ¡¡¡¡Abrigáos!!!!

Sed felices!

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